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Si miramos al pasado nos encontraremos con que una de las estructuras más vinculada a la producción de vino es el lagar. Este tipo de estructura, que servía para prensar la uva, ya se utilizaba en época romana, hecho del que tenemos constancia gracias a la datación del lagar rupestre de Santa Lucía de Astariz, situado en el ayuntamiento de Castrelo de Miño, del siglo III d.C.
Tenemos el compromiso de mantener nuestra cultura y tradición vivas y activas, ¡y nuestras letras guardan mucha sabiduría! Este mes, vamos a rescatar algunas coplas y refranes cuya presencia en fiestas y en oficios como el de los cesteros o el de los herreros tuvo gran huella y cuyas variantes se encuentran a lo largo y ancho del país.
Las bodegas tradicionales conforman uno de los bienes patrimoniales más representativos vinculados con la tradición vitivinícola, por lo que contienen en sí mismas un considerable valor cultural, histórico, pero también etnográfico ya que aportan una interesante visión acerca de los modos de vida y las costumbres más ancestrales.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer tuvimos el placer de recibir la visita de la profesora Pepa Rey, docente del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Compostela. Sus investigaciones, centradas en la Prehistoria, versan sobre cerámica, periodización cultural o arte rupestre entre otros aspectos de nuestra Historia. Mantuvimos una conversación con ella, como homenaje a su labor y como ejemplo de mujer investigadora que abrió camino a tantas otras que están aún por venir.
Uno de los colectivos de artesanía de mayor importancia durante muchos siglos fue el de los herreros, encargado de realizar toda clase de herramientas. Estos artesanos, estaban deificados en la antigua Grecia, bajo la protección de Hefesto, dios asimilado posteriormente por los romanos bajo el nombre de Vulcano. Ambos eran las deidades del fuego y de las forjas.
La expansión de los viñedos a gran escala comenzó con la llegada de las órdenes monásticas a Galicia a partir del siglo X. Pero, pese a que la Iglesia fue una gran impulsora de este producto, los campesinos fueron los encargados de su expansión, cuidado y posterior producción. Dada la problemática derivada de la titularidad del suelo, en manos de la nobleza y el clero, y en la búsqueda por parte de estos de una vinculación legal entre ambos estamentos sociales, surgen los foros en el siglo XII.
El inicio de la producción vinícola viene de lejos, si bien tenemos constacia datada de que los romanos ya habían dejado el su rastro hacia el siglo III en el lagar rupestre de Santa Lucía de Astariz (Castrelo de Miño), los últimos estudios señalan que en nuestros suelos ya se practicaba la viticultura con anterioridad. Mas no podemos negar, que el gran momento de implantación de este tipo de cultivo llegaría en la Edad Media con el auge monástico.