Las bodegas tradicionales, lugar de cobijo del vino.

18 de Marzo do 2021
La bodega de Santo André de Camporredondo.

Las bodegas tradicionales conforman uno de los bienes patrimoniales más representativos vinculados con la tradición vitivinícola, por lo que contienen en sí mismas un considerable valor cultural, histórico, pero también etnográfico ya que aportan una interesante visión acerca de los modos de vida y las costumbres más ancestrales.

Las bodegas se encuentran emplazadas en parajes excepcionales, bien en una zona periférica cerca de viñedos y de otras tierras de cultivo o dentro del núcleo urbano, ya fuera en un edificio contiguo al caserío o en una estancia específica dentro del hogar familiar. Por lo general, acostumbraban a excavarse en tierras arcillosas que permitían trabajar y sustraer fácilmente el material del terreno y así facilitar las labores constructivas.

Era preciso que las bodegas mantuvieran unas condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa muy constantes a lo largo de todo año. Puesto que se buscaban unas condiciones óptimas se excavaban en un estrato subterráneo donde prevalecían los espacios oscuros, muy frescos y secos. En sus estancias interiores era donde se producían los procesos de fermentación y conservación de los mostos recién estrujados o prensados, y a pesar de la posterior producción y crianza de los vinos en las cubas y en los toneles.

Uno de los elementos más destacados de este tipo de bodegas son sus puertas de acceso fabricadas en recia madera, las cuales cuentan con un característico enrejado que permite la idónea ventilación interior, uno de los factores más importantes para la conservación de la bodega. Por otra parte, había bodegas a las que también se podía acceder a través de un estrecho cañón de acceso conformado por un dintel ligeramente apuntado. A medio camino de este túnel, y en uno de sus laterales, podíamos encontrar un pequeño espacio para la reunión y el descanso de los trabajadores.

El entramado interior de estas bodegas se distribuía en una o en varias galerías excavadas directamente en el terreno y que permanecían conectadas entre sí a través de pequeños corredores. Estas naves, que también pueden llevar el nombre de sisas, eran el lugar ideal en el que se almacenaba el vino, y su distribución y longitud variaban dependiendo de la bodega en cuestión.

Aunque los anteriores elementos mencionados son comunes a las bodegas tradicionales, lo cierto es que existen otros como las chimeneas de ventilación, e incluso existían bodegas que contaban con su propio lagar o con una prensa resguardados en unas de las naves del interior.