Cuando falta apenas un mes para que el Museo del Vino de Galicia cumpla sus primeros seis años de vida, tras su apertura el 19 de junio de 2019, la institución defendió en Requena su papel como generador de identidad para el sector del vino en Galicia.
Fue en el decurso del “XXI Simposio de Museos del Vino de España”, donde el caso gallego fue puesto como ejemplo de integración, generación de identidad y puesta en valor de las distintas Denominaciones de Origen gallegas.
Con más de 200 actividades desenvolvidas durante estos seis años, tanto en la sede de Santo André de Camporredondo (Ribadavia), como en los territorios de las principales comarcas productoras, el museo se ha caracterizado por ofrecer una plataforma de difusión tanto para las visiones académicas que estudian la cultura, la historia y la antropología del vino, como a las empresariales y técnicas. Así lo hizo desde el primer año con las jornadas “Del vino de Galicia”, en la que profesores, historiadores e investigadores dejaron constancia en cada D.O. de los orígenes de su viticultura.
Igualmente, ciclos de conferencias, como “In Vino Veritas”, han combinado la divulgación de las tipicidades de las distintas castas que conforman el universo vitícola de Galicia y trasladado las mismas a la docencia de los diversos ciclos de FP en las distintas provincias.
Viticultores y sumilleres de primera línea nacional e internacional, como Rafa Palacios o Diego González, instituciones como el Instituto Gallego del Vino o la Asociación Gallega de Sumilleres y estudiosos como el ampelógrafo Rafael Ocete o Luis Vicente Elías, también participaron en las actividades divulgativas del museo, siempre con la finalidad de promover una identidad propia de la cultura del vino en Galicia. Numerosas publicaciones sirvieron a este fin, como las jornadas “Hablemos del futuro de la viticultura de Galicia”, en la que las inquietudes del sector encuentran un foro de discusión.
Hay que sumar las Catas Sonoras e innumerables visitas guiadas, que fueron glosadas en el simposio y que han permitido que la antigua rectoral de Santo André de Camporredondo consiguiera más de 29.000 visitantes en estos seis años.