Al pensar en climas fríos lo habitual es pensar en variedades de uva blanca y en características como una mayor acidez y frescura. No obstante, ciertas castas tintas también son apropiadas para las bajas temperaturas.
En los días de frío que estamos viviendo merece la pena recordar variedades europeas resistentes a las climatologías más extremas. Casos como los de la Pinot Noir, la Gamay o la Saint Laurent demuestran que el vino tinto no es solamente cosa de calor y que la humanidad siempre encontró maneras de adaptar el cultivo de la vid a sus hábitats.
Los tintos obtenidos con estas variedades, por otra parte, acostumbran a ser más ácidos, con menor contenido de taninos y más ligeros que los que se obtienen en climas calurosos.
Algunos ejemplos de estas variedades:
- Pinot Noir. Quizá el ejemplo más paradigmático. Tiene características, como una temprana maduración y piel fina, que la hacen ideal para climas frescos.
- Gamay
- Cabernet Franc
- Zweigelt
- Saint Laurent