Entorno de vino y rosas… Algunos viticultores deciden plantar rosales en los extremos de sus viñedos pero, ¿es esta una coincidencia que se da por motivos estéticos para embellecer aún más si cabe el paisaje en el que trabajan? ¡Nada más lejos de la realidad! Esta decisión tiene más lógica de lo que se cree en un primer momento.
Los rosales actúan como una señal de alarma temprana ante una enfermedad muy concreta y virulenta: el oídio. Tanto los rosales como las vides son plantas muy sensibles a los ataques de este hongo. Sin embargo, los síntomas de la enfermedad se reflejan un poco antes en los rosales que en la propia vid, por lo que éstas actuarán como un anticipado detector que ayudará a que el viticultor detecte la enfermedad antes de que sea demasiado tarde para salvar la futura cosecha.