19 de Julio do 2025
La Península Ibérica alberga los que seguramente sean los dos vinos fortificados de mayor popularidad en el mundo. Los vinos de Oporto y Jerez, ambos elaborados por método de encabezado, tienen, no obstante, particularidades que hacen que el resultado sea distinto y diferenciable. Lo mismo acontece con el resto de caldos fortificados que se producen en el mundo.
Pero, en esencia, el método para fortificar los vinos está marcado por lo siguiente:
- Para lograr el resultado perseguido, se añade una cantidad de licor destilado con el objetivo de frenar la fermentación alcohólica
- Las levaduras encargadas de convertir el azúcar en alcohol no sobreviven, por lo general, a niveles superiores a los alc. 16-18% vol.
- Al incorporar el alcohol añadido, que, en función de la zona o región, puede ser de distintos orígenes, se consigue que gran parte de los azúcares permanezcan en el vino y, a la vez, que el volumen alcohólico ascienda significativamente
- Por otra parte, la dulzura final de la fortificación depende del momento en el que se incorpore el alcohol añadido. Cuanto más temprano sea, mayor cantidad de azúcar quedará sin fermentar y, en consecuencia, más dulce será el vino