Uno de los colectivos de artesanía de mayor importancia durante muchos siglos fue el de los herreros, encargado de realizar toda clase de herramientas. Estos artesanos, estaban deificados en la antigua Grecia, bajo la protección de Hefesto, dios asimilado posteriormente por los romanos bajo el nombre de Vulcano. Ambos eran las deidades del fuego y de las forjas. Este hecho se puede observar en las diferentes representaciones artísticas que se suceden a lo largo de la historia, y que muestran al dios en su taller manipulando el hierro, como por ejemplo los cuadros de la colección del Museo del Prado, de Diego Velázquez y de Jacopo Bassano, del mismo título “La forja de Vulcano” o lo de Peter Paul Rubens, “Vulcano forjando los rayos de Júpiter”.
El proceso de forjado consistía en calentar el hierro hasta que este había estaba al rojo vivo para posteriormente poder manipularlo. Para conseguir la temperatura deseada el artesano hacía un fuego con carbón, leña o coque y ayudado por un barquín o un atizador iba subiendo la temperatura del mismo hasta conseguir la temperatura deseada. Para esto se servía de la ayuda del barquín, que tenía como función principal expulsar el aire a gran presión para avivar las llamas. Una vez el metal conseguía la temperatura deseada (cuando adquiría un color blanco-anaranjado) era el momento de moldearlo. Para hacerlo, utilizaban el martillo, el prisma de hierro para golpear y las tenazas, entre otras herramientas. También podían utilizar moldes de metal para fabricar utensilios de menor tamaño y formas particulares como los clavos o las herraduras.
Si nos centramos en la importancia de este colectivo en el mundo vitivinícola, veremos que ambos estuvieron muy vinculados, pues los artesanos eran los encargados de proporcionarles a los viticultores las diferentes herramientas que se usaban durante todo el ciclo de la vid, desde las azadas, sachos y navajas para la injerta hasta las tijeras de poda y de vendimia. Pero no era a única relación que ambos mundos mantenían, pues los herreros también realizaban los clavos y los aros de metal utilizados en los barriles y toneles usados en el proceso final del vino, la fermentación, y su posterior almacenaje y transporte.
La importancia de las ahora llamadas industrias auxiliares es pues, importante desde siempre, ya que unos oficios no habrían sido sin la existencia de los otros.