La poda

27 de Noviembre do 2021
Imagen una planta ya podada

El pasado día 21 de septiembre comenzamos oficialmente el otoño y con él, y hasta el próximo mes de marzo, estaremos en los meses más fríos del año. Durante el tiempo de otoño e invierno, la planta entra en un estado de reposo vegetativo, por lo que es el momento idóneo para realizar la poda. Una práctica que se realiza para que la planta mantenga su forma, reducir su envejecimiento y favorecer la calidad de los racimos posteriormente.

Tradicionalmente se realizaba con podones, como los que exponemos en la colección permanente del Museo del Vino, aunque actualmente ya se puede realizar con tijera de vendimiar.  Es importante que la herramienta escogida esté correctamente afilada, ya que en caso contrario, rasgaría la rama, en lugar de cortarla, facilitando la posterior entrada de plagas y enfermedades en la planta. 

Dentro de la poda podemos distinguir tres tipos dependiendo del momento de su realización: la poda temprana, la tardía y la poda en verde. 

La poda temprana es la que se realiza en los primeros meses de otoño y se realiza en viñedos que maduran de manera tardía, ya sea por la variedad de uva o por la orientación del viñedo. Si realizamos una poda temprana, lo que vamos a conseguir es que la planta active su sabia antes y por tanto la uva también brote más temprano, favoreciéndole la obtención de nutrientes y una exposición solar buena y más prolongada. Por el contrario, la principal problemática de esta práctica temprana son las heladas primaverales, que pueden dañar profundamente a planta si esos fríos llegan cuando la vid aún está brotando.

En el caso de la poda tardía, esta se retrasa hasta los meses de febrero y de marzo evitando los daños por frío en los meses más duros del invierno. Sobre todo, se aplica en viñedos nuevos o en aquellos que están situados en zonas muy frías y sombreadas, y con aquellas variedades que brotan de manera temprana o que tienen un ciclo corto de maduración, ya que la función de esta poda es la de retrasar la brotación de la vid. 

Por último, podemos encontrarnos también con la poda en verde, la cuál ya se realiza una vez que la vid comenzó a brotar. Generalmente se practica al final de la primavera y su finalidad es la de eliminar los pámpanos de mala calidad o en los que se percibe alguna enfermedad, dejando solo aquellos sanos, mejorando así la floración de la vid, ayudando su aireación y la insolación de las mismas, haciendo que los racimos resultantes sean de alta calidad. Esta poda en verde puede evitarse si en el momento de la poda de otoño/invierno se selecciona bien el número de yemas, ya que así es cómo se le transmite a la vid la información de cuanta productividad queremos obtener de la misma.

Pero como en el viñedo no se desperdicia nada, las ramas que eliminemos en la poda, servirán para trenzar los jugos (moios) una tarea tradicionalmente vinculada a las mujeres, y que usaremos para calentar las manos en la chimenea mientras echamos un cuento y calentamos la garganta con alguno buen vino.