En esta segunda entrada sobre la Feria del Vino, hablamos con Paco, un vecino de Ribadavia que contaba con tres años en la primera edición.
De los siguientes años son muchas las cosas de las que nos habló, las cuales transcribimos aquí abajo:
-Recuerdas si era una fecha señalada para toda la familia o era un acontecimiento enfocado la gente especializada? Como afectaba a la villa?
“Con el tiempo tuve la percepción de que eran días muy especiales en casa. [...] Mis padres tenían una droguería y se notaba que había un movimiento excepcional [...]. No había donde aparcar, los bares estaban llenos y subían los precios de la hostelería [...]. Si solo estuviera enfocada a la gente especializada en el tema, vendrían cuatro almas. Hay que tener en cuenta que en los años 60 y 70 la difusión de cualquier producto tenía que ser in situ, éramos analógicos".
-Era una feria conocida?
La Feria era muy conocida a nivel provincial y regional. Aunque venía gente de muchos sitios, la mayor parte era de Vigo y Ourense [...]. En cuanto al tema de las afluencias y la popularidad casi la podría comparar con la de la Fiesta de la Istoria”.
-Comentan que, además de la gente especializada en el vino, había mucha diversidad. En concreto me llamó la atención que venían hippies. Qué opinas sobre esto? Crees que esta afirmación es verdad? Y, si es así, qué crees que era lo que les atraía?
“Me dices que te sorprendió este tema, pero hay que ponerse en situación: en los años 60/70 en el país había la información que había, y Ribadavia no era Madrid. En los medios enseñaron en su día el Festival de Woodstock, a los Beatles y similares, entonces cualquier persona vestida con ropa un poco diferente, con los pelos largos, con los vaqueros pintados… ya era hippie. Yo creo que hoy no nos llamaría la atención. [...] Estaré engañado, pero mi idea es que venían por esa pequeña libertad que se respiraba en esos días. A lo mejor las fuerzas vivas eran más permisivas porque el ambiente que se respiraba rezumaba alcohol”.
-Crees que podría ser considerado un tipo de turismo?
“No creo que se pueda considerar un tipo de turismo [...] porque no había medios económicos, y la gente que sí los tenía no creo que les hubiera interesado mucho [...]. Turismo era ir las playas del sur o fuera de España”.
-Qué era lo que atraía a la gente a esta feria?
“La fiesta se hacía en la Alameda. En la parte baja estaban los stands y se instalaba un palco central (donde hoy están las escaleras que la dividen) que servía para las actuaciones. Los bailes regionales estaban organizados por la Sección Femenina y estaban dirigidos por Concha, de Melón [...]. En la fachada del castillo siempre se situó la Tómbola del Trébol; en el actual J. M. Vázquez, en la esquina del Progreso, se situaban los tiovivos; en la esquina de Extramuros con Progreso, las voladoras, churrerías y un sinfín de vendedores ambulantes, “la suerte del pajarito”, vendedores de silbatos de agua, rueditas que hacían ruido, petardos, trileros… y muchísimas otras figuras propias. A un niño le atraería las atracciones, que hasta las Fiestas del Portal no volverían: autos de choque, caballitos, voladoras (dos cestas para dos personas en cada una, unidas por unos largueros de madera. Una estaba en el alto y, al bajar, hacía que subiera la otra), la maquinaria del campo también nos embelesaba, sobre todo al verla funcionar. A un joven, el vino que te dejaban beber porque era fiesta, y que te hacía sentir casi un hombre [...]. Los grupos u orquestas que venían a tocar también gustaban mucho, ya que sería una de las pocas ocasiones en las que podrían bailar con alguna chica (si aun no tenían edad para entrar al baile). A un adulto imagino que los diferentes vinos que se exponían, la maquinaria que estaba expuesta (la más adelantada de la época) y, si era agricultor, los sulfatos".