Recientemente, hablamos de materiales alternativos para el almacenaje y crianza del vino. En aquella ocasión se trató del hormigón, empleado ya durante el siglo XIX y recuperado en la actualidad por ciertas bodegas por sus propiedades diferenciadoras. Hoy hablaremos del granito, elemento con el que se pueden hacer unos depósito muy semejantes en forma a los denominados como huevos de hormigón y que está triunfando en la actualidad en Galicia y en otras zonas productoras.
El granito se ha revelado recientemente, tras distintas pruebas y controles de calidad, como un interesante material para la crianza de los caldos por factores como:
- Favorecer la microoxigenación de los vinos
- Poseer una elevada durabilidad
- Tratarse de un material muy versátil
- Su composición facilita una correcta limpieza y esterilidad
- El granito acentúa el carácter mineral de los vinos
En cuanto a la forma, ese aspecto ovoide, como en el caso de los recipientes de hormigón, responde a principios físicos que favorecen el movimiento del líquido. Las diferencias térmicas entre interior y exterior y la propia morfología del depósito permiten que el vino se encuentre en un movimiento constante y no precise del procedimiento de batonnage manual.
Por otra parte, el granito gallego destaca por tener unos niveles de porosidad que permiten la microoxigenación controlada de los caldos.