En la actualidad puede resultar extraño hablar de viñedo en la ciudad de Ourense, pero no fue así durante la mayor parte de su historia. Ya desde la Edad Media, este terreno, que muchas veces aparece mencionado como Ribeiro del Miño, consiguió una importancia vitivinícola que hizo que llegara a rivalizar con el hoy más célebre Ribeiro del Avia.
Como parte de la IXP-Viño de la Terra más antigua de Galicia, la del Val del Miño-Ourense (1987), la capital de provincia convivió con las vides hasta bien entrado el siglo XX y grandes autores aurienses dejaron cuenta de esto. Tal es el caso de Ramón Otero Pedrayo, quien nos habla sobre como a principios de la centuria las riberas de los ríos Miño, Lonia y Barbaña estaban cubiertas de viñedo emparrado. Esta manera de plantar en altura, que según el polígrafo gallego era a tradicional de estas tierras ourensanas, habría sido reemplazada por cepas de a pie tras la crisis de la filoxera.
En la imagen, fotografía de las traseras de la calle Progreso y las laderas del río Barbaña cubiertas de viñedo (c. 1905).