El etiquetado del vino en el Antiguo Egipto: El caso de la tumba de Tutankamón.

22 de Noviembre do 2025
El etiquetado del vino en el Antiguo Egipto: El caso de la tumba de Tutankamón.

Os hemos hablado en alguna ocasión de la tradición vinícola en el antiguo Egipto, pero debemos ahora poner la atención en el etiquetado, que sirve como documento histórico revelador de información valiosa.

El preciado arte de la viticultura y de la elaboración del vino (yrp) estuvo presente en la Antigüedad, teniendo como ejemplo el Antiguo Egipto, donde fue frecuente encontrar su cultivo en las zonas circundantes del delta del Nilo. La vid fue una de las primeras plantas cultivadas, encontrándose restos de semillas alrededor del 3.250 la.C., durante la época predinástica.

El vino se convirtió en una bebida muy valorada dotada de gran prestigio y principalmente vinculada con los rangos más altos y privilegiados de la sociedad, empleándose con fines terapéuticos o como ofrenda a los dioses en las ceremonias religiosas.

Fue habitual depositar en las tumbas de los faraones ajuares que describían su vida y que acompañarían al fallecido en su viaje hacia la eternidad. En la tumba del faraón Tutankamón, descubierta en 1922 gracias al arqueólogo Howard Carter, se encontraron más de una veintena de ánforas vinarias. Una peculiaridad de las ánforas egipcias es que contaban con interesantes inscripciones que aportaban datos acerca del vino que almacenaban. Estos sellos grabados recogían información tan precisa como el año de su cosecha, la zona de origen, el nombre del viticultor, pero también su calidad, definida en tres niveles.

Tres de estas ánforas se encontraban en lugares significativos. Una de ellas, con vino tinto en su interior, estaba situada al oeste; la segunda estaba colocada junto a los pies, y contenía vino blanco; pero la tercera, orientada hacia el sur, contenía un vino muy doce y fuerte denominado shedeh. El sello de esta última ánfora rezaba lo siguiente: “Año 5. Shedeh muy bueno de la Hinca de Aton en el Río Occidental. Jefe viticultor Rer”.

A partir de la Dinastía XVIII, a la que pertenecía el niño faraón, comenzó a ser frecuente la decoración mural de estas tumbas. Sus paredes quedarían inmortalizadas con escenas referentes a banquetes en los que el vino cobraba especial protagonismo, o mostrar las distintas fases de la producción y de la elaboración.